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Amanece el 3 mayo como otro día cualquiera...

Escrito el 10/05/2018
Vera Cruz Alhaurín



Un año más, un Tres de Mayo más, un Día de la Cruz más, despertamos del sueño para encontrarnos con nuestro Señor. La Parroquia era auténtica primavera, nuestra Patrona lucía maravillosa, los colores iluminaban el rostro de todos los que anhelaban celebrar la Eucaristía en honor a nuestro Señor, y Él presidía el momento ya preparado con el nuevo exorno floral y luciendo corona y potencias nuevas. Pero no fue una simple Eucaristía más, sino otra con su esencia propia que a nadie dejó indiferente. Sonó "Amanece el Tres de Mayo" en las voces de la Coral y nuestros corazones ya estaban abiertos al Señor.

"Orar es como arreglarnos para encontrarnos con quien sabemos que nos espera"

Desde el principio se nos invitaba a reflexionar en la importancia de la ORACIÓN en nuestras vidas participando activamente en la Eucaristía, oración primordial de la Iglesia. Porque nuestro Día de la Cruz es Oración desde el principio hasta el final, de mil maneras oramos a nuestro Padre, "Impresionante el contenido de la palabra Padre" con este pensamiento un padre nos animaba a que cada vez que recemos el PADRENUESTRO, seamos conscientes de que nuestro Señor nos envuelve con el mismo calor y cariño que cuando un hijo nos llama PAPÁ.

En la liturgia de la Palabra una familia la completo nos recordaba la importancia de orar en familia y el Padre Javier en su homilía destacó la importancia del PADRENUESTRO como oración que recoge todo el mensaje del Evangelio.

La oración de los fieles proclamada por una joven pareja que nos recordaba la importancia de orar en pareja como pilar para construir una futura familia cristiana.

Especialmente emotivo el ofertorio "y como siempre hemos hecho, sedientos y hambrientos de ti, de tu palabra, de tu mensaje quisimos dar respuesta una vez más a tu llamada", con estas palabras  uno de los peregrinos que estuvieron en Roma y Asís, introducía el ofertorio y  nos trasladaba al encuentro con el Papa Francisco en el Vaticano, "nunca, ni en el más hermoso de los sueños podíamos imaginar tu respuesta" así se refería al momento en que nuestros pequeños peregrinos fueron besados, abrazados y bendecidos por nuestro Papa. Ellos, los pequeños peregrinos, acompañados por sus padres, ofrecieron el Escudo Pontificio regalo de todos los peregrinos al Señor y el Pan y el Vino mientras sonaba  "Campanilleros".

Pero la emoción continuó y se hizo más intensa aún en el momento del PADRENUESTRO, una pareja de futuros padres nos recordaba como la vida de cualquier matrimonio cambia desde el momento primero en que nos dicen que vamos a ser padres, " pues igual somos nosotros para Dios, su gran proyecto, esos hijos a los que ama de manera incondicional, y para los que su misericordia es infinita"... y mientras iban profundizando en cada una de las siete intenciones que recoge el Padrenuestro, siete generaciones de abuelos, padres y nietos se acercaban al altar con un pequeño cirio floral que iluminaron la mesa donde el Señor ya se había hecho presente, cerraba el cortejo una pequeña cruz guía que daba sentido a la última intención, " y líbranos del mal", qué mejor manera que alejarnos del mal que acercarnos a tu cruz. Y con todos en el altar el párroco nos invitó a rezar el Padrenuestro que sonó con una fuerza especial.

Tras alimentarnos del cuerpo y sangre de Cristo, nuestro Hermano Mayor compartía como casi sin darnos llegábamos al final, porque siempre es un sentimiento agradable estar junto a nuestra Madre de Gracia que intercede por nosotros y a un Padre, el Señor del Convento que nos brinda su protección. Al recordarnos la importancia de la Oración en nuestra vidas, destacó la que tiene en nuestra Cofradía hacer Oración a través de la música. Y tras sus palabras el momento culminante, "La Pepa" entraba a la parroquia tocando la marcha "A TI" y la coral se fundía con ella para orar tocando y cantando. Impresionante este momento, indescriptible, lágrimas en los ojos y sentimientos a flor de piel mientras nuestras voces blancas, los niños del coro Aromas de Mayo, dejaban rosas blancas a los pies del Señor.

 " Gracias A TI, Señor del Convento por permitirme representar algo tan grande como es tu Cofradía.

Gracias A TI, Señor del Convento por haber hecho de esta Eucaristía la más bella de las oraciones.

Gracias A TI, Señor del Convento por ser nuestro guía, nuestro aliento, nuestra inspiración, nuestra fuerza.

Gracias A TI, Señor del Convento porque un día hace 80 años volviste para quedarte y desde entonces nos hiciste cautivos de tu mensaje, de tu palabra, de tu amor.

Con el corazón llenos de Ti y con nuestro más profundo suspiro te lo decimos una vez más:

GRACIAS A TI, SEÑOR DEL CONVENTO".

 

Y sin más emociones que poder explicar, el Padre Javier impartía la bendición con el Santo Lignum Crucis. Una Eucaristía en la que brilló la sencillez en los gestos y la profundidad del mensaje que se transmitió.

Los que pudimos vivirlo lo podremos contar de una u otra forma, pero lo que quedó grabado en nuestros corazones no se borrará jamás.