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La noche del 3 de mayo. La primavera que siempre se deshoja en su tallo.

Escrito el 15/05/2018
Santa Vera Cruz Alhaurín el Grande


Dice una canción de nuestra Coral, "quien no te ha visto en la calle, la noche del 3 de mayo, no conocen la emoción que se despierta a tu paso, ni han visto a la primavera, de deshojarse en su tallo".  Este es el mejor resumen que se puede hacer para la noche de la procesión triunfal de regreso de nuestro Cristo de la Vera+Cruz.

Atardecía en Alhaurín el Grande. La plena felicidad nos acompaña, pero cuando a tanta felicidad se le suma una pizca de melancolía y algo de nostalgia, el resultado que queda es un corazón que está dispuesto a emocionarse con el detalle más ínfimo de la noche más especial del año. Está escrito. Es el ser del hermano de arriba. Del que lo sabe explicar y del que no, pero que tiene un pellizco en el alma porque el Señor del Convento está a punto de salir de la Parroquia para poner rumbo a su Ermita. Es la noche mayor, por la cual nuestra Cofradía prepara un cuidado programa de actos y cultos en Honor y Gloria de nuestro Sagrado Titular, el Santísimo Cristo de la Vera Cruz y que tiene su semana más intensa en los actos que se celebran desde el 27 de abril al 3 de mayo. Y TODOS sin excepción tienen por objetivo el engrandecimiento de nuestra fiesta de gloria, el Día de la Cruz. TODOS tienen esa razón de existir, desde las Eucaristías de Triduo hasta los pasacalles de nuestras bandas, pasando por las dianas, la recogida de romero, los cortejos procesionales... TODOS sirven para prepararnos y anunciar la llegada de nuestro día y en TODOS participamos con el convencimiento de que estamos celebrando nuestra Gran Fiesta de Gloria en nuestro espacio natural.





Atardecía. Plaza Baja y Cuatro Esquinas se volvieron a llenar de vecinos para disfrutar de la procesión de las emociones. Llegaban las bandas, los portadores, los nazarenos entremezclados con el público que irían ocupando su lugar en el puzzle de una espectacular noche de primavera. Mucha luz. Colores y el verde como protagonista. No puede ser de otra manera. 

A las 20.30 horas, de verde puntualidad, salía la Cruz Guía por la Puerta del Perdón y a partir de ese mismo instante, el tiempo parecía correr el doble de lo normal. Nazarenos, cuadro a cuadro, el libro de reglas, la bandera de Cofradía Franciscana, estandartes... El orden marca el camino perfecto de regreso. Menciones especiales para el acompañamiento musical. La Brigada Paracaidista desfilaba con su imponente marcialidad. Previamente, en la salida, nuestro Hermano Mayor Honorario le dedicaba al Santísimo Cristo de la Vera+Cruz una nueva oración Paracaidista desde la Puerta del Perdón. Después "La Muerte No es El Final" y el "Bolero Militar" resonaron por los rincones más bellos de este firmamento alhaurino. También la Banda de Música de la Paz ejecutaba con brillantez una espectacular cruceta en la que engarzaban una marcha con otra para el deleite de todo el público presente. Espectacular. Y la Agrupación Musical de la Vera+Cruz de Campillos salía de Plaza Baja con el firme convencimiento de estar enamorando con sus sones un nuevo Día de la Cruz. Es así. Fue así. Su música suena a 3 de mayo. Enamora la pasión con la que vienen a acompañar cada año "Al Señor del Convento".




Veinte años pasaron desde que la Banda de la Santa Vera+Cruz acompañara por vez primera al Señor del Convento en una noche como esta. Veinte años de buen hacer y oración en forma de música. No se puede celebrar un cumpleaños de mejor manera que hacerlo un 3 de mayo en esta procesión de regreso a casa.

Los cirios, la primavera, los colores, los aromas, las sensaciones... La estampa que tantos sentimientos evoca es la disposición armónica de colores perfectamente desordenados en esos catorce cirios que preceden al estandarte del Cristo de la Vera+Cruz y al Santo Lignum Crucis. Como si fueran catorce estaciones de gloria, es una explosión de color que embriaga. Precioso el camino de vida y resurrección que marcan cada año en esta bendita noche.

Y tras el Santo Lignum Crucis, estandarte mayor, mantillas blancas y las escuadras de La Pepa. Como las últimas páginas de un libro, que sabes que está tocando a su fin, que quieres ver el desenlace, pero que no quieres que se acabe tan pronto. Plaza Baja señorío y al doblar la esquina, una nueva primavera que cae del cielo, porque la primavera, siempre se deshoja en su tallo.  Cuatro Esquinas, ¡tiempo párate! Y el tiempo que no se detine. El Cristo de la Vera+Cruz avanza con paso firme, un año más, mecido por los portadores que no dejan de lanzar "vivas" al aire. Camina entre una multitud de plegarias y rezos. Es la fe popular de quien ve la cruz y no ve muerte, sino vida. Aunque no lo sepa explicar. Es la Resurrección de este pueblo que se desmelena viviendo la vida cada principios del mes de mayo. 





Después de lo espectacular. Después de los "focos" impresionantes de "Cuatro Esquinas". Después de la aglomeración y la multitud. Después de los miles de pétalos. Después del primer éxtasis de cada noche del 3 de mayo... Nos queda calle Piedras. Que parece poco, pero es mucho. Humilde, sencilla, sin alardes, sin la vistosidad que tenemos la suerte de disfrutar en numerosos momentos y puntos clave, calle Piedras es diferente.  Allí nos queda la cercanía de una calle donde el Señor siempre camina majestuoso. Cercano. De cualquier ventana, en cualquier balcón, también hay un trozo de primavera esperando al Señor en un par de cajas de cartón. No es testimonial, es que en esta calle tan de Él, tiene que ser así, porque parece que el Señor lo necesita. Para que cada rincón de la distancia que separa la Parroquia del Convento tenga un mucho de todo para que esta noche sea tan especial como es. Y así camina, firme y decidido, que parece que se le puede tocar desde cualquier balcón. ¡Tiempo párate! y el tiempo sigue volando.




La procesión llega a calle Convento y allí, un año más, la estampa vuelve a ser impresionante. Última petalada. Un poco de trigo se entremezclaba en las rosas que caían de los balcones para recordar que hace ochenta años, el Señor del Convento llegaba hasta nuestro pueblo en un camión de trigo. Después un impresionante castillo de fuegos artificiales, despedía para el Valle del Guadalhorce esta mágica noche del 3 de mayo. Pero antes, el Señor caminaba con el paso corto mientras sonaban las últimas marchas. 

La Pepa interpretaba en la petalada "A Ti" engarzada con "Virgen de la Paloma, Malagueña". Campillos y su "Al Señor del Convento" nos dejaba con el alma en vilo mientras el Señor avanzaba poquito a poco hacia la Plaza del Convento y ya en ella, la Banda de la Santa Vera+Cruz rendía honores mientras que el Cristo de la Vera+Cruz se mecía desde el atrio de su casa para bendecir al pueblo de Alhaurín el Grande. 

El tiempo no se detuvo. Se fue volando, porque las noches mágicas tienen que ser así, fugaces como las estrellas de un firmamento que se nos escapa sin darnos cuenta. Por eso son especiales, porque el deseo de vivirlas nos hace caminar siempre con fe, hacia cada Día de la Cruz, donde la primavera siempre se deshoja en su tallo. Feliz Año en el Señor de la Primavera.


Porque, como se canta en la plegaria eucarística: ‘Por tu Cruz y Resurrección nos has salvado, Señor’. Y si nos ha de salvar, que sea en mayo. En mayo y en Alhaurín, donde siempre se alza una Cruz cubierta de flores.