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Oración de Cuaresma

Escrito el 11/04/2019
Santa Vera Cruz Alhaurín el Grande







Un año más, durante tres noches consecutivas en horario de ocho a diez de la noche, los días miércoles 10 de abril, jueves 11 de abril y ayer viernes 12 de abril, la Ermita del Convento ha tenido en Veneración a nuestros Sagrados Titulares para visita de todo aquel que desease terminar la Cuaresma con tiempo para la oración y recogimiento. La estampa era inigualable; nuestra madre de la Soledad acompaña junto a San Juan a su hijo que yace muerto delante de ella. Además, silencio. Todo el que entra aprecia la imagen y se sienta en paz para rezar, orar, pedir, agradecer o simplemente acompañar. Se acercan días de dolor, se acerca el día de su muerte, y eso, todos lo saben. 

 

Desde hace ya algunos años, el último día de Veneración Viernes de Dolores a las nueve y media de la noche, la Vocalía de Culto y Formación lleva a cabo una Oración de Cuaresma donde a través de reflexiones, oraciones y cantos, nos acercamos un poco más a nuestra Semana de Pasión. Una oración donde se da pie al solemne traslado claustral del Cristo Yacente al Santo Sepulcro. Momento de verdadero sentir que nos hace pensar, un año más, en que Él morirá por nosotros, por y para nosotros. Un año más, la Cuaresma nos llama a la conversión, nos llama a la oración, y orar es encuentro con el Señor. Por eso, contemplar a Cristo en el Sepulcro a veces nos hace quedarnos en el dolor de la muerte, pero nosotros, los hermanos de esta Cofradía sabemos que eso no es así. Hay cosas que dependen de nosotros, esas son las menos importantes, las más sencillas. Hay cosas que dependen de Dios y de nosotros, que dependen de la gracia y de nuestra decisión, de nuestro colaborar con ella, esas cosas son imposibles conseguirlas con nuestras fuerzas. Es Dios el que las obra en nosotros. Y luego hay cosas que solo dependen de Dios, que solo las hace Él.

Por todo esto, desde esta Real y muy Antigua Cofradía, sabemos que todo es posible gracias a Él, el Señor del Convento. Ese mismo que murió en una esperanza de resurrección que para todos nosotros llegará, Dios mediante, en el Día de la Cruz.