2 de mayo: Centenario.

Escrito el 05/05/2021 - Vera Cruz Alhaurín


Ya es 2 de mayo. Como cada Día de la Cruz, el tiempo vuela y casi sin darnos cuenta se nos escapa de entre las manos entre una gran mezcla de emociones y setimientos difícles de explicar. Este 2 de mayo tenía un trasfondo muy especial, con tintes de historia, de esa historia nuestra que crearon los hermanos que nos precedieron y que nos dejaron un legado de valor incalculable. Porque se cumplían 100 años desde que tal día como este en 1921 fue bendecida la reconstrucción de nuestra Ermita del Convento. Una efeméride tal que los hermanos de arriba teníamos la obligación de celebrar desde la fe a nuestro Señor del Convento y desde el eterno recuerdo y agradecimiento a los que hiceron posible este bendito lugar hace 100 años con tantas dificultades que tuvieron que superar.

El día comenzó bien temprano y a las 8 de la mañana nuestra Pepa realizaba un toque simbólico de Diana Floreada desde la plaza del Convneto. Por las circunstancias ya conocidas derivadas de la pandemia del Covid-19, nuestra banda este año no podía desfilar por las calles de nuestro pueblo y visitar los barrios alhaurinos como es tradcional y donde cada año esperan su visita con gran anhelo.









Recién amanecía cuando el despliegue organizativo en Calle Convento se intensificaba, cada uno en su sitio preparando lo que le correspondía, los cámaras y técnicos de Canal Sur preparaban su dispositivo para la emisión en directo mientras que los hermanos encargados de organizar la misa, el adorno floral o el protocolo trataban de poner a punto sus tareas. El sol empezaba a iluminar los rostros en los que se mezclaba la tensión por la responsabilidad y la ilusión marcada por lo que esperábamos vivir. Pero si las expectativas eran altas, nunca podíamos imaginar que se iban a superar de tal forma.

La luz se reflejaba en la fachada de nuestra Ermita centenaria, ella y todo lo que desde hace un siglo han albergado sus muros, eran el centro de homenaje. El exorno floral era maravilloso, flores de un rojo intenso que parecían hablar de tanto amor como entre sus muros se ha derramado. 

Todo preparado, todos preparados cuando llegó el momento, al son del himno nacional se abrían las puertas del Convento y aparecía, deslizándose hasta colocarse en el dintel de su Ermita nuestro Cristo, completando una estampa de ensueño. Sonaba la Coral de la Santa Vera Cruz “Yo tengo una ermita que son cimientos y los muros de mi fe…”  y comenzamos a celebrar la FE. La procesión de entrada se hacía presente en la Plaza y comenzaba la solemne Eucaristía conmemorativa del centenario de la Ermita del Convento presidida por Fray Salvador Jiménez Durán Rvdo. Padre de la Fraternidad franciscana, concelebrada  por Fray José Antonio, también franciscano y por el Padre Manuel de la Comunidad de Agustinos recoletos de nuestra parroquia. 

Cien años. Cien años desde aquel día en que hermanos llenos de fe subían esta escalinata para poder disfrutar de un momento esperado durante tantísimo tiempo, la bendición de nuestra  Ermita tras haber sido reconstruida.  Su templo añorado, su pequeña catedral.

El sueño se hizo realidad  fruto del esfuerzo incansable, y es que solo la fe de una comunidad unida a su Señor es capaz de hacer algo así en tiempos tan difíciles. Paso a paso, piedra a piedra…

Han cambiado los tiempos, la forma de vida, la de pensar, pero no ha cambiado el sentimiento, la fe y la devoción. Esos perduran y permanecen en el tiempo y es por eso que hoy estamos aquí dando gracias por la herencia recibida de los nuestros, y casi con la misma ilusión y el mismo agradecimiento a nuestro Señor.

Las imágenes se sucedían, la palabra de Dios nos llegaba fresca y clara, el Evangelio, la vid y los sarmientos “permaneced en mi”. La homilía de Fray Salvador fue un auténtico regalo para nuestras almas sedientas de Vera+Cruz y del mensaje salvador de nuestro Señor y que tan bien entienden los franciscanos a los que nos sentimos muy unidos y con los que compartimos espiritualidad, la suya es nuestro origen, nuestra raíz. La oración de los fieles fue un canto y una plegaria a la necesidad que tenemos de que el Señor esté presente en nuestras vidas. “Desde tu Cruz de Gloria acoge nuestra súplica Señor”

El momento de la consagración cargado de pequeños detalles simbólicos, los acólitos iluminando el altar, el incienso, nuestro estandarte mayor rindiendo honores y las campanas del Convento doblando en el momento cumbre, las emociones estaban a flor de piel. Durante la Comunión las voces de nuestros niños del Coro Aromas de Mayo, se unían para entonar “nuestros abuelos construyeron este lugar, en los restos de un convento…”. Alimentados y reconfortados en Cristo, oíamos la Acción de Gracias de boca de nuestro hermano mayor “Dice el Señor en el evangelio de Mateo: “que la boca hable de aquello de lo que está lleno el corazón”. No hay pues, otras palabras hoy en nuestra boca que no sean: GRACIAS SEÑOR.”. Con este sentimiento de enorme gratitud vimos entrar el nuevo estandarte para su bendición,  aunque en otra dimensión la historia se repetía, bendecíamos el fruto del trabajo, el esfuerzo de muchos hermanos y hermanas movidos por la devoción a su Señor. Tras la bendición del estandarte, recibimos la bendición franciscana, ya casi pensábamos que no podíamos emocionarnos más, pero llegó. Comenzaron a sonar los acordes de la Pepa, sonaba “A Ti”, el coro entonaba “quiero elevar mi voz, a Ti Señor del Convento”, todos queríamos elevarnos, elevarte, porque nuestro corazón se elevaba entero hacia Ti, mientras sonaban los acordes más intensos palomas mensajeras empezaban a volar por el maravilloso cielo del Convento, una, dos…hasta cien, en memoria de los que atrapados murieron un día entre los muros del antiguo convento franciscano y de los que durante estos cien años han mantenido viva la fe entre los nuevos muros de la Ermita. La calle Convento estalló en un caluroso aplauso fruto de la emoción, sí porque fue mucha y auténtica, y todo esto en el espacio de tiempo limitado que Canal Sur (televisión autonómica de Andalucía)  nos había regalado y que hizo posible que miles y miles de personas pudieran compartir con nosotros esta mañana que pasará a la historia de la Cofradía y vivirá siempre en los corazones de cuantos la disfrutamos. 

Como colofón nuestra hermana María Isabel Macías Bravo, como portavoz del grupo de mujeres que forman la comisión de recaudación de fondos para proyectos extraordinarios, presentaba de manera detallada el estandarte Sancta Vera Crux, diseño de Eloy Tellez y realizado en los talleres de Manuel Mendoza de Málaga con talla de nuestro Cristo en miniatura, obra de Raúl Trillo. Maribel agradecía el esfuerzo y la colaboración de tantos hermanos, una vez más el sueño se hacía realidad fruto del esfuerzo de tantos.

Y como cierre, nuestra hermana Fuensanta Bravo, hacía entrega al Hermano Mayor del poema que su abuela Isabel Marín, escribió el 2 de Mayo de 1921, día de la bendición de la Ermita y que es el documento escrito que refleja de mejor manera cómo se vivió ese momento en nuestro pueblo. Escuchar a Fuensanta recitar un fragmento del poema hizo que todos los presentes terminásemos la mañana con el corazón en pie, al grito de ¡VIVA EL SEÑOR DEL CONVENTO!




Llenos de gozo y  plenos de Ti Señor, tras la celebración de una Eucaristía tan sentida y con tanta carga de emoción, en la Casa Hermandad se descubría el retablo cerámico conmemorativo del Centenario de nuestra Ermita, obra del artista Daniel García Romero y donado por nuestro hermano Francisco Javier García Ramírez. Ya a las 12 de la mañana se producía el repique general de campanas y disparo de cohetes en señal de júbilo. Porque así nos sentimos, alegres, dichosos por poder estar junto a Ti, porque es el Día de la Cruz.

Posteriormente, a las 12:30 y a las 13:00 h, los portadores de trono de trono hacían su ofrenda floral al Santísimo Cristo de la Vera+Cruz. Dos años sin estar junto a Ti eran demasiados. Por eso, en este Día de la Cruz tan particular, los Hombres de Trono de nuestra Cofradía quisieron venerar a su Señor del Convento haciendo una ofrenda floral en la mañana del dos de mayo. A sus pies depositaron canastillas de flores y dirigieron al Señor unas palabras de fe y de esperanza para terminar orando a nuestros Sagrados Titulares. Esta ofrenda hubo que realizarla escalonada en dos turnos debido a que la limitación de aforo de nuestra ermita no podía acoger a todos los Hombres de Trono que quisieron estar junto al Señor. Con el deseo de poder estar el próximo año "bajo sus pies" se despidieron lanzando Vivas al Santísimo Cristo de la Vera+Cruz.

A las 15:00 h de nuevo volvieron a repicar las campanas del Convento y se lanzaron cohetes. Es el Día de la Cruz y Alhaurín el Grande está de fiesta.






La tarde comenzaba con la apertura de la Ermita a las 17:00 h, para que todos los vecinos y devotos que lo deseasen puedieran seguir visitando al Señor del Convento. Al igual que en el día anterior, Calle Convento seguía siendo un recinto cerrado con aforo limitado y acceso controlado por personal de seguridad privada.

A las 6 de la tarde, una representación de nuestra Junta de Gobierno realizaba la tradicional visita institucional a la Parroquia de la Encarnación y a la Ermita de San Sebastián, concluyendo en la Ermita del Convento. Este año, como es sabido, por causa de la situación sanitaria no ha sido posible el desfile de bandas de música pero sí ha acompañado en esta visita a nuestros representantes la camerata de la Agrupación Musical de la Vera+Cruz de Campillos (Málaga).

Otra banda que siempre nos acompaña cada Día de la Cruz es la Banda de Cornetas y Tambores del Paso y la Esperanza de Málaga. Este año también quisieron estar con nosotros y una representación de sus componentes realizó su ofrenda floral a nuestro Señor.

La tarde la cerraba el concierto en la plaza y escalinatas del Convento de otra banda ya muy nuestra, la Banda de Música, con Cornetas y Tambores Ntra. Sra. de la Paz de Málaga. Los presentes en calle Convento pudieron disfrutar de casi una hora de concierto con un repertorio muy bien trabajado e interpretado, a la altura de lo que viene haciendo siempre La Paz.

Terminaba así un 2 de mayo diferente, intenso, histórico, centenario. Un 2 de mayo que siempre nos sabe a gloria porque es el preludio de lo que viene; el día más grande del año para los hermanos de arriba, nuestro bendito 3 de mayo.

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