3 de mayo. Gracias Señor del Convento por todo lo que nos das.

Escrito el 05/05/2021 - Vera Cruz Alhaurín



Amaneció y no como otro día cualquiera, no. Porque no lo es. Porque el amanecer del 3 de mayo es algo indescriptible para el corazón de los hermanos de arriba. Es una mezcla de sentimientos, de alegría desbordada, de fe, ilusión, devoción... es el día más grande del año, ¡es el Día de la Cruz!

Desde bien temprano los hermanos se afanaban en preparar todo para honrar y glorificar a nuestro Señor del Convento en la Solemne Función Religiosa del 3 de mayo. Mientras discurrían los preparativos, al igual que en la mañana anterior, La Pepa realizaba un toque simbólico de Diana Floreada a las 9 de la mañana que llenaba aún más de alegría el ambiente y el corazón de los allí presentes.






Con la emoción aún  contenida por lo vivido en la Eucaristía del centenario de la Ermita y casi sin atrevernos a soñar con algo similar, muy temprano el movimiento en calle convento aventuraba una jornada placentera pero no podíamos imaginar cuánto. Impresionante el trabajo de tus hermanos para ensalzar lo que significa para nosotros tu sagrada imagen. 

El atrio del Convento y sus escalinatas se fueron vistiendo de primavera en un despliegue de ornamentación floral nunca visto, los aromas empezaban a envolvernos bien temprano y la calle que se convirtió en una catedral improvisada que, con estrictas medidas de seguridad, se iba llenando de fieles en busca de su Señor. Minutos antes de comenzar se oyeron aplausos que iban ascendiendo desde el principio de la calle hacia arriba, llegaban los Guardias Jóvenes de Valdemoro, la delegación venía encabezada por el Ilmo. Sr D. Rafael Morales Morales, Coronel Director del Colegio. La emoción era tremenda, los presentes se fundieron en un caluroso aplauso que los polillas agradecían visiblemente emocionados en su camino hacia la Ermita.

Y llegó el momento, bajo los sones del himno nacional, se abrían las puertas de la Ermita y aparecía nuestro Señor deslizándose por la plaza hasta llegar al centro donde indiscutiblemente reinó durante cada minuto en el que estuvo presente. Aplausos, lágrimas, emociones… qué ganas de verte fuera de tu Ermita Señor, qué necesidad teníamos todos de disfrutar de su presencia. 

Y empezó a sonar Amanece el tres de Mayo, y cómo sonaba, había ganas. La procesión de entrada  ya se veía en calle Convento, cuánta solemnidad. Tras la bendición, la monición de entrada donde padre e hijo nos dirigían unas palabras que ya anunciaban que las emociones más intensas iban a volver a aparecer. “Nos despedíamos ayer en la misa del centenario de la Ermita del Convento con una cita bíblica que hoy queremos volver a usar para iniciar esta solemne y ansiada Eucaristía a los pies del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz: que la boca hable de aquello de lo que está lleno el corazón” Mt 12,34

“Hoy Señor queremos que cuanto hay en nuestros corazones se derrame ante tus pies y no sabemos si nuestras bocas serán capaces de expresarlo”.

En la Eucaristía se iban a ensalzar los valores del esposo de María y padre en la tierra del Niño Jesús, en el año en el que el Papa Francisco ha declarado el año de San José.  “Señor vivimos tiempos duros, vamos dando pequeños pasos… pero aún queda mucho. En nuestros corazones y por ende en nuestras bocas solo un anhelo: Señor del Convento, padre bueno y amado, al igual que hacemos nosotros con nuestros hijos, no nos dejes nunca de la mano porque el único medio para llegar al Padre es a través de Ti . Sólo Tú eres el camino, la verdad y la vida”.

El contenido de la homilía que nos dedicó el Excmo. Sr. D. Salvador Javier Guerrero Cuevas, delegado de Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Málaga, no dejó a nadie indiferente, cada frase llena de mensaje cristiano, alentándonos como cofrades a seguir haciendo vida el evangelio en nuestro día a día. 

De la boca de otro pequeño hermano de arriba acompañado de su padre dirigimos nuestras plegarias al Señor, “Cristo de la Vera+Cruz llévanos siempre de tu mano”.

Las campanas del Convento volvieron a repicar en la consagración, Cristo se hacía presente con más fuerza que nunca. Las voces de la Coral seguían ayudándonos a rezar, los niños del coro Aromas Mayo también presentes en la comunión y tras alimentarnos del Cuerpo de Cristo Resucitado, el toque de ternura, de nuevo padres acompañados por sus hijos, ensalzaron los valores del carpintero de Nazaret, qué mensaje tan entrañable y enternecedor que finalizaba en la boca de un hermano de tres años y decía así: “Señor Tú eres el mejor de los padres, nuestro Padre bueno. Sé siempre nuestra luz para que seamos dignos de ser llamados padres por nuestros hijos. Nosotros les enseñaremos que todo cuanto somos viene de ti, porque solo a ti Señor elevamos nuestra voz, a ti Señor del ConventoVIVA EL SEÑOR DEL CONVENTO”.

Y  tras la bendición final, sonaba Señor del Convento, La Pepa, la Coral y los allí presentes nos fundíamos en esa oración que con tanta devoción todos entonamos, tu himno. No sabíamos a donde mirar pero los ojos se iban hacia Ti, no queríamos dejar de contemplar la imagen, tu Cruz de Gloria, escoltada por la escuadra de gala del Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada que te acompañaron toda la Eucaristía. El cielo como techo y un pueblo a tus pies… Señor no nos merecíamos tanto. 

Antes de retirarnos, agradecimod en este caso al Delegado de HHCC de la Diócesis, D. Salvador Guerrero Cuevas  por su deferencia hacia nosotros presidiendo la Eucaristía. Y como no,  al Coronel Director del Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada de Valdemoro que junto a sus compañeros nos había acompañado durante toda la mañana, de manos del Hermano Mayor recibía el título de Cofrade de Honor, distinción otorgada por la Junta de gobierno de la Cofradía. Todo nuestro agradecimiento hacia la Guardia Civil es poco. D. Rafael Morales nos dirigió unas palabras emotivas y cercanas que se agradecieron de manera especial por los momentos que estamos viviendo. 

Y tras todo esto nuestro Señor volvía a su Ermita mientras sonaba el himno nacional y nosotros no podíamos más que guardar en lo más profundo de nuestro corazón el precioso recuerdo de esta histórica Eucaristía.





A las 17:00 h volvía a abrir las puertas de nuestra Ermita para que los hermanos y devotos pudieran seguir visitando al Señor para elevarle sus plegarias.

Y a las 18:00 h tuvo lugar la guardia de honor al Stmo. Cristo de la Vera+Cruz. En esta ocasión el acto tuvo un carácter muy especial y emotivo, pues no sólo participaron las escuadras de gastores en activo de La Pepa como es habitual, si no que también lo hicieron las escuadras de la Banda de la Santa Vera+Cruz y la escuadras históricas de nuestras bandas. Se mezclaron emociones, nervios e ilusiones en una tarde donde los más jóvenes puedieron compartir guardia con los veteranos, con los que les predecesieron. Y estos últimos lo vivieron como con las mismas ganas e ilusión de aquella primera vez porque el tiempo les habrá pintado más canas pero su fe y devoción hacia el Señor del Convento siguen intactas.

Depués llegaba el turno para el concierto de La Pepa. Nuestra banda se dispuso en la plaza y escalinatas del Convento y deleitó a los presentes con un concierto magnífico a la altura de lo que nos tiene acostumbrados. Se interpretó el toque de oración al Stmo. Cristo de la Vera+Cruz en memoria de todas las personas fallecidas durante la pandemia, en especial por los difuntos de nuestra Cofradía.

A la finalización, mientras seguían los sones de La Pepa, los gastadores portando a hombros a nuestro Señor lo mecían con exquisita dulzura y una lluvia de flores caía sobre Él en el interior de nuestra Ermita. La primavera eclosionaba en un momento dentro del Convento para ponerse a tus pies, Cristo de la Vera+Cruz.

Y así, casi como en un suspiro, se nos iba este Día de la Cruz 2021. Tan distinto, tan especial. Marcado por las medidas de seguridad debido a la pandemia, con muchas cosas que por esta situación se quedaron en el tintero y no pudieron ser como otros años. Pero no tenemos más que darte gracias Señor, no podemos más que estar orgullosos, alegres y dichosos de haber podido disfrutar de este histórico Día de la Cruz, de ser hermanos de arriba y de poder gritar bien fuerte ¡VIVA EL SEÑOR DEL CONVENTO!

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